El País
La flotilla de la Libertad sigue navegando hacia Gaza, en su cuarta semana de travesía. Los más de 40 barcos con ayuda humanitaria están ya a pocos centenares de millas náuticas de la costa de la Franja. Muy cerca de aguas internacionales del Mediterráneo Oriental. Esa es la zona de riesgo donde Israel suele interceptar los barcos. Los tripulantes están preparados después de haber sufrido tres ataques con drones. En estas horas de incertidumbre hablamos con nuestro compañero, Carlos de Barrón, en alta mar.
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El Mundial de 2026 será el más grande de la historia, pero también uno de los más caros. Analizamos cómo el aumento de selecciones, los precios dinámicos y el contexto político están transformando la competición desde los costes para los aficionados hasta las tensiones entre países organizadores.
El Papa León XIV, durante su visita a España, ha acudido al Congreso, ha oficiado una misa masiva en el centro de Madrid, ha visitado la sede de la Conferencia Episcopal Española, y a las víctimas de abusos cometidos por curas, sacerdotes o miembros de la Iglesia, les ha ofrecido un encuentro privado. Pero, no a todas. “Nos mareaban un poco. No han sido honesto en ese sentido de decir: ‘oye, pues no nos escribas porque no te vamos a recibir’”, cuenta Ciro Molina, víctima de abuso por parte del cura de su parroquia y portavoz de la Asociación Infancia Robada (ANIR), sobre las respuestas recibidas a sus cartas e emails solicitando ser parte de ese grupo de víctimas que pudo verse en privado con el líder de la Iglesia. EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es. Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es.
La España que recibe a León XIV es menos católica que nunca. La pérdida continuada de fieles se ha visto acompañada por un descenso de vocaciones y sacerdotes y dibuja una Iglesia más pequeña y envejecida que la que conocieron Juan Pablo II o Benedicto XVI. Sin embargo, pocas instituciones conservan hoy la capacidad de movilizar recursos, ocupar el espacio público y detener el ritmo cotidiano de una capital como todavía lo hace la Iglesia.