Atreverse a estar bien

Podium

Este episodio nace de una sensación que no siempre supe reconocer: sentirme bien conmigo. Sentirme orgullosa de mí.

Después de atravesar un duelo profundo —de esos que desordenan todo por dentro y te confrontan con lo que eres, lo que sientes y lo que no puedes controlar— algo empezó a cambiar. No porque el dolor desapareciera, sino porque lo sentí. A cabalidad. Sin huir. Sin anestesiarlo.

Y en ese proceso, casi sin darme cuenta, construí algo mucho más sólido que la evitación: la capacidad de sostener la vida tal como es.

Hoy me siento más capaz. Más disponible para sentir. Más confiada en que, incluso en los momentos difíciles, hay una parte de mí que puede quedarse, acompañar y atravesar.

En este episodio te comparto cómo ha sido este proceso, qué aprendí del duelo, y cómo el permitirnos sentir —de verdad— puede convertirse en una de las formas más profundas de fortaleza.

No es un episodio sobre “superar”, es un episodio sobre convertirse.

Más episodios

El autocuidado no es lo que pensaba

¿Y si el autocuidado también se puede convertir en otra forma de exigencia?En este episodio comparto tres cosas que he aprendido últimamente sobre cuidarme, especialmente después de atravesar una pérdida que cambió por completo mis rutinas.Hablamos de flexibilidad, de la trampa del todo o nada y de cómo aprender a acompañarnos en las etapas de la vida en las que no estamos bien, sin convertir el bienestar en otro proyecto que tenemos que hacer perfecto.

El duelo es sagrado

En este episodio hablo del duelo desde un lugar profundamente personal, a partir de la muerte de alguien muy cercano, sin entrar en los detalles de lo ocurrido. Hablo de la importancia de recordar que sentir es seguro y sentir no es peligroso, incluso cuando lo que sentimos duele profundamente. El duelo se vive en el cuerpo y, aunque a veces parezca interminable, es un proceso confiable que cambia, se transforma y no dura para siempre. También hablo del duelo como un proceso sagrado: una manera de honrar lo que amamos y lo que hemos perdido. Porque el duelo es, en cierta forma, la contraparte del amor: cuando amamos profundamente, también nos exponemos a la posibilidad de perder.

La ansiedad me enseñó a confiar

En este episodio hablo de un recorrido muy personal con la ansiedad y de cómo, paradójicamente, terminó convirtiéndose en una de mis grandes maestras. Te cuento cómo pasé de creer que sanar significaba dejar de sentir ansiedad a entender que se trata, más bien, de dejar de tenerle miedo, aprender a relacionarme de otra manera con mis pensamientos y emociones y construir confianza en mi capacidad para atravesar la incertidumbre.También conversamos sobre mi manera de entender hoy la espiritualidad: no como un estado idealizado de paz y calma, sino como una disposición frente a la vida, una práctica cotidiana de confianza y entrega, incluso cuando hay miedo, duda o incomodidad.