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Arturo Valls no es de zona de confort, cambia con facilidad de proyecto, cadena, bici y camiseta. Como Mikel Landa, porque puede y quiere.
No ha logrado involucrar a Ernesto Sevilla ( “se está quedando hecho una sífilis” ) en sus salidas en bici . Formó parte del “equipo ciclista de élite de CQC” sufriendo una pájara difícil cuando un productor quiso despedirle. La propia Mariola Cubells tampoco apostaba al principio por este coleccionista de bicicletas y de un humor fantástico, que ha progresado km a km. Santi Millán bromea sobre su primera prueba ciclista seria: “¿Te tuviste que poner crema en las nalgas?”. Ha manchado la casa y barbacoa de Javier del Pino con sus famosas paellas, excusa fenomenal para etapas con diversidad de invitados, recetas y humor.
Valls tiene una fama intergeneracional complicada para disfrutar de paz y una vida tranquila en la era de los móviles, y siente la presión de tener que ser siempre gracioso. Peio Ruiz Cabestany demuestra que Arturo sabe caerse sin teatro, como un ciclista
Valls , que no ha logrado mediar entre Hormiguero y Revuelta, celebra la llegada de otro tono y modo de hacer tele ( Broncano ), y echa de menos más humor en Motos.
Aleix Espargaró comenta cómo disfruta de la presión, porque para él implica expectativas y preparación previa, pero Valls y Broncano se preguntan : “¿Qué sería de nosotros si lo curráramos? “
Un placer y risas de etapa. Arturo Valls y amig@s en SERCiclista.
Manolo Saiz es mirar de frente a una figura que marcó —en sus luces y sombras— la evolución del ciclismo moderno. Referente del enfoque científico en España, impulsó la profesionalización extrema: datos, planificación, control del rendimiento. A la vez, su nombre quedó ligado al dopaje y al lado más polémico del pelotón de los 90 y 2000, ya que su implicación en la Operación Puerto lo convirtió durante años en un hombre tabú dentro del ciclismo español.Frases como:“Éramos el equipo más limpio del pelotón”,“Se necesitaba un culpable pero hoy en día hay directores en el mundo profesional infinitamente más ensuciados que yo”,“Por supuesto que admito mi culpa, pero ver con los ojos de hoy lo que pasó entonces me parece infinitamente injusto”,“Yo creo que siempre fui modélico, no actué de manera diferente a como se actuaba”,muestran que Saiz no se corta.Hoy hay un análisis del dopaje que, según él, es prácticamente imposible de erradicar, no solo en el ciclismo sino en todos los deportes.Nos habla sin tapujos del veto gubernamental y del TOUR, no acertamos a destapar quién es el innombrable que, según él, le dejó como chivo expiatorio. De aquel ciclismo de gloria y sombras, de cómo es negociar con Induráin, de su relación con Contador, y del nuevo ciclismo, un deporte que sigue viviendo con pasión pese a todo.En este relato se incorporan las preguntas y guiños planteados por Peio Ruiz Cabestany, Javier Mínguez, Igor González de Galdeano y Javier Herráez.
No se corta al posicionarse en la reciente polémica de La Vuelta, Israel y las protestas: la reivindicación necesaria le ha tocado al ciclismo, dice, y “tenemos una UCI que da vergüenza”. Sobre el mantra de “no mezcles la política con el deporte”, opina que, sin embargo, “el político se sube al podio y se saca la foto”.Peio, que ha mantenido con Pedro Delgado discrepancias antológicas, se declara más afín a Pello Bilbao que a Perico en toda esta polémica abierta,Cabestany, como alma libre que siempre ha sido, admira a los ciclistas actuales por lo controlados y presionados que están, ya que él “nunca hubiera podido llevar pinganillo”.En la comparación entre Pogacar e Indurain, gana el navarro: “Se dejaba ganar sin decir ‘le he dejado’”, y nunca mostró la soberbia de parar una carrera.Cabestany, periodista y articulista, prepara su segundo libro, en el que habla sobre aquel ciclismo en el que se compraban etapas e incluso equipos, y donde “algunos médicos cobraban más que los ciclistas”.Relata la presión que sufría el ciclista en la guerra De la Morena–García, y cómo una astucia del segundo hizo que casi lo echaran del equipo ONCE.Muchas historias de ciclismo con un rebelde.
Conocemos hisTOURias con Igor González de Galdeano y su libro sobre ganadores del Tour “Líederes de amarilllo”: Induráin como líder generoso, Perico líder firme y ambicioso, Pantani líder despistado por sus debilidades externas, Anquetil y su estilo en carretera y vida sentimental de torero, Contador y su firmeza y capacidad de autosuperación, Pereiro y su liderazgo en diferido…Armstrong y su liderazgo manipulador…¿Es lo mismo liderazgo que carisma? ¿Cuáles son sus orígenes, contexto histórico y personal y cómo influyó en lo que ganaron y cómo llegaron a ello? ¿ A cómo fueron como líderes o compañeros? Historias de ciclismo, hisTOURias, con el exciclista Igor González de Galdeano.