Podium
No nos malinterpretéis, nos sigue encantando la Navidad, lo que detestamos es a la gente. En este episodio, una especie de servicio público antes de que llegue tu cuñado y empiece a bajar la botella de Rioja, exploramos por qué las reuniones con gente que (en principio) nos quiere no siempre son una buena idea. También dejamos a un lado las expectativas, porque lo mejor es ser realista; si algo puede salir mal, saldrá mal.
Todo termina. Terminan las amistades, terminan los amores, termina tu vida y un día el sol agotará el hidrógeno de su núcleo, se expandirá y se convertirá en una estrella gigante roja que hará que termine absolutamente todo, incluso el capitalismo. Mientras tanto, es mejor que abracemos los finales y veamos su lado bueno: cuando una cosa se acaba, otra mejor puede empezar.
La soberbia, la fanfarronería y la ley del zasca campan a sus anchas en este mundo que nos ha tocado vivir. Frente a la chuleria de puro, copazo e invasión a Groenlandia, en Arsénico Caviar apoyamos el respeto, el decoro y el no tomarse a uno mismo demasiado en serio
No, no es ese "entender" en el que usted está pensando, viejo homosexual. Es el otro. Hoy venimos a hablar de esa absurda necesidad de entenderlo todo, de explicar el funcionamiento de cualquier cosa, desde un sentimiento esquinado hasta una película de David Lynch, y acabar así con la magia que habita en los lugares oscuros y la belleza que hay en lo misterioso, lo opaco y desconocido. Esperamos, pues, que hayas entendido de qué va este episodio. No, mejor no lo entiendas. Bueno, nos da igual.